
La vida son momentos.
Siempre he tenido buena memoria y puedo recordar muchos momentos de mi vida.
Pero la mente es maravillosa y esconde aquellos recuerdos que te hacen daño.
Estoy en un grupo de escritura creativa.
Se llama «Historias de Vida»
Y estamos intentando traer tres recuerdos buenos y tres malos.
A ver si es verdad que tengo buena memoria.
Pensemos en una década, de los 30 a los 40.
Sí, ya tengo más de 40.
No voy a hacerlo cronológicamente sino como me salga.
Contaré una historia.
Y tengo decidido el orden, primero voy a recordar los momentos malos y después los buenos así me quedaré con buen sabor de boca.
¿Qué pasó en mi vida de los 30 a los 40?
Me divorcié.
Ese fue un borrón en mi vida, uno de esos momentos negros que quisiera olvidar.
Todo lo que tuvo que ver con el divorcio, y todo lo que tuve que vivir en esa época me dejó cicatrices en el alma, de esas que de vez en cuando duelen.
En esa década también perdí a mi padre, así de golpe, sin esperarlo, muy joven.
Fue francamente duro.
Perder a un padre te deja un vacío que nunca vuelve a llenarse, y lo recuerdas cada día de tu vida.
Aprendes a vivir con su ausencia, pero jamás te olvidas de él.
Por suerte sigo teniendo a mi madre.
Y me puse enferma, tenía dolor constante, sin que ningún médico identificara el motivo.
Fue una experiencia terrible, mi hija pensó que iba a morirme.
Estuve a punto de rendirme pero al final un médico encontró la causa, me operó y aquel episodio de mi vida es solo un mal recuerdo.
Pero de los 30 a los 40 también me pasaron cosas maravillosas.
Tuve a mi hija y aunque al principio fue muy complicado y doloroso, es lo que me llena de alegría cada día.
Lo mejor de mi vida sin ninguna duda.
Volví a Nueva York, mi ciudad favorita del mundo, y eso que llegué a pensar que nunca volvería.
Volví a reencontrarme con la música.
Durante más de 2 años no pude escuchar nada de música.
La música es de esas cosas que te transportan a otros momentos de tu vida y yo estaba bloqueada.
Mi fiesta de los 40 años, fue de esas vivencias que llevaré en el corazón siempre.
De esos momentos en los que, sin esperarlo, vuelves a estar con gente que formó parte de tu infancia, de tu adolescencia, de tus veranos.
Bailamos escuchando temas de esa época.
Volvimos a reírnos y a sentirnos como entonces, con nuestros complejos y con todo.
Mis mejores amigos son de esa época y por supuesto no faltaron.
Me grabaron un vídeo con recuerdos, que por suerte puedo volver a ver siempre que quiera.
Y volví a ser fallera.
Siempre he sido fallera de corazón, pero no siempre he podido ser fallera de cuota.
La falla es un lujo que no siempre he podido permitirme.
Pero volvimos cuando recuperé la salud, sí tenía 41, pero creo que es justo tenerlo en cuenta, como uno de esos momentos maravillosos de esa década.
Me han salido más momentos buenos de tres… me quedo con eso.
Porque la vida son eso: momentos.
Y tú, ¿sabes cuáles son tus momentos?
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