
También podemos sentirnos tristes.
Hoy escribo este post desde la tristeza, porque también podemos sentirnos tristes.
No nos quedemos a vivir en este sentimiento.
Pero podemos darnos permiso para sentir tristeza.
Porque nosotras somos nosotras con todos nuestros momentos.
Hoy es 18 de marzo del 2021, y por la pandemia hemos tenido que post poner muchas cosas que son importantes para nosotros.
Para mi lo son las Fallas, y ya van dos canceladas o post puestas.
El año pasado supe antes de que las cancelaran que no podría ir, porque soy enfermera, y esta guerra ha sido sanitaria, así que no tengo que contaros como la hemos vivido nosotros.
El año pasado estaba tan metida en el barro que esta semana fue una más.
Este año lo estoy llevando peor.
Las Fallas son importantes para todos los valencianos, seamos o no falleros.
Yo he sido fallera de corazón desde que llegué a Valencia, porque yo no soy valenciana, pero mi corazón sí lo es.
Desde pequeña quise ser fallera.
Recuerdo durante cuántos años soñé con ser fallera.
Y cuándo por fin lo conseguí.
Recuerdo todas las madrugadas del 18 al 19, que mi padre nos levantaba, y nos llevaba a ver las Fallas de Sección Especial.
Y luego despertábamos a mi madre con chocolate y churros.
Muero por comerme unos buñuelos de Calabaza antes de una mascletà.
Esas mascletás que desde el 1 hasta el 19 de marzo hacen vibrar la Plaza del Ayuntamiento.
Esas tan distintas según las veas desde el suelo o desde un balcón.
Y ese olor a pólvora tan evocador.
Las calles se pintan de color con sus monumentos.
Porque detrás de cada monumento hay una comisión que con su esfuerzo planta en su barrio, con orgullo de seguir con la fiesta.
Y cuando no eres fallero las vives diferente, pero también las vives con intensidad.
Las mascletás, vas a ver Fallas, a las verbenas, y en los buenos tiempos de mi adolescencia a esos conciertos maravillosos y siempre con amigos.
En Las Fallas nació mi amor por la música.
Este mes es nuestro mes, el de Valencia, el los valencianos.
Y seguro que aunque no seas muy fan de la Fiesta, este año también tú las estás echando de menos.
No habrá calles cortadas ni ruido constante.
Pero la ciudad no huele a pólvora ni a flores.
No se oirá la música en sus calles, ni las bandas de músicos.
No sonará ni El Fallero, ni nuestro Himno.
Ni mañana se llenará de llamas nuestro cielo.
Yo me reinicio en Fallas.
He tomado grandes decisiones frente a las llamas.

Tu Falla es, de esas cosas de la vida, que te une a gente bonita, que entra en ella para quedarse.
Y cuando quemamos nuestro monumento, nos abrazamos, lloramos, brindamos, recogemos los trastos y a casa.
Lloramos sí, con lágrimas de emoción, porque somos personas con sentimientos.
Por eso estos días me he dado permiso para estar triste.
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